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R+D CSIC es una publicación para dar a conocer la investigación de los centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Está elaborado por la Unidad de Comunicación y Transferencia de Tecnología de la Delegación del CSIC en Cataluña. |
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Julio 2001
Opinión
Los retos de la investigación farmacéutica Àngel Messeguer La polémica de los precios de los medicamentos ha puesto sobre la mesa un problema complejo y de un alcance social suficientemente importante para la salud y el bienestar de la sociedad. Este problema es particularmente dramático en las regiones del tercer mundo, donde ya no se trata de bienestar y salud sino de simple subsistencia. Desde el punto de vista de la innovación farmacéutica, hay que tener en cuenta que el período de desarrollo de un fármaco hasta ponerlo en el mercado puede extenderse hasta 10 y 12 años, con unos gastos que oscilan entre 400 y 600 millones de Euros o más. Para poder continuar investigando en nuevos fármacos más efectivos se puede aceptar como necesario el que las empresas recuperen las inversiones hechas, pero también es muy importante que tanto gastos como períodos bajen de manera significativa. La escalada de los últimos años no puede continuar: la subsistencia de la industria del ramo, y no sólo las de dimensión reducida, está en juego. Para arreglar esta situación hacen falta acciones muy diversas: políticas desde las administraciones, revisión del sistema de patentes, clarificación del mercado de genéricos, etc. Ahora bien, la industria también debe moverse y debe hacerlo de forma decidida. Es su reto. El objetivo: rebajar los períodos hasta 6 años como máximo y racionalizar los gastos en todas las etapas del desarrollo: drug-discovery, preclínica y clínica. Para conseguir este objetivo, las empresas más avanzadas están aplicando en sus programas de I+D+I los avances conceptuales y tecnológicos que van emergiendo en cada etapa y hacen uso del apoyo externo (outsourcing) como una herramienta complementaria cada vez más importante. Si lo consiguen, ellas se beneficiaran pero, sin duda, la sociedad también. Ante esta perspectiva, es clave que los grupos de investigación de nuestros centros que trabajan en áreas relacionadas con el desarrollo de fármacos encuentren el nicho temático adecuado para convertirse en una pieza útil en esta estrategia. La aportación de contribuciones como la genómica, la proteómica, la química combinatoria, los ensayos de alto rendimiento y la bioinformática, es posible desde nuestros laboratorios. Y desde la condición de centros públicos, la sociedad tiene derecho a exigirnos que reflexionemos y actuemos en consecuencia. Este es nuestro reto.
Àngel Messeguer dirige la Unidad de Química Bioorgánica, del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona "Josep Pascual Vila"
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