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Un anticuerpo impide la infección por el parásito Leishmania 17 de marzo de 2003 Un anticuerpo descubierto por investigadores del CSIC impide la entrada en la célula y la infección por el parásito Leishmania, causante de graves enfermedades en los países en vías de desarrollo. El compuesto, obtenido a partir de ratones y operativo en células humanas, bloquea la molécula que los agentes infecciosos utilizan para acceder al interior de la célula. Sus propiedades ya se habían demostrado con el virus del Sida, el Ebola y recientemente con el agente causante de la tuberculosis.
La molécula sobre la que actúa el anticuerpo, denominada DC-SIGN y situada en la superficie celular, "es como la cerradura que la Leishmania, en su forma patológica en vertebrados, utiliza para introducirse en el interior de la célula dendrítica, clave en el desarrollo de la inmunidad contra el parásito", afirma el investigador Ángel Corbí, responsable del proyecto. Bloqueando ese acceso, el parásito no podría causar infección, lo que permitiría eliminarlo. Esa es la función del anticuerpo, desarrollado en el Centro de Investigaciones Biológicas de Madrid y que impide a la Leishmania reconocer los puntos de entrada de la molécula. "Es como llenar de silicona la cerradura", comenta Corbí, quien añade que DC-SIGN es un componente propio de las células dendríticas humanas, encargadas de "atraer y procesar los agentes infecciosos". La hipótesis manejada es que tras introducirse en esas células, la Leishmania evitaría el proceso de degradación y "comenzaría a extender la infección a otras". Esta capacidad para "engañar y propiciar una respuesta inadecuada del sistema inmune", que complica enormemente su tratamiento, ya ha sido demostrada en el caso del virus del Sida, que utiliza también a DC-SIGN como receptor. El proceso de obtención del anticuerpo está basado una técnica ideada por el Premio Nobel de Medicina César Milstein, consistente en "encontrar anticuerpos específicos para ciertas moléculas celulares". El equipo de Corbí obtuvo células dendríticas humanas y las introdujo en ratones que generaron naturalmente anticuerpos cuando las detectaron en el organismo. De todos ellos, el equipo seleccionó los que reaccionaban específicamente con la molécula que permite la entrada de la Leishmania. Poca especificidad en los tratamientos actuales Los tratamientos actuales se basan en la quimioterapia con fármacos que producen efectos secundarios muy graves al eliminar la Leishmania con muy poca especificidad. "Estas sustancias destruyen células sanas y generan daños en el organismo", lo que podría solucionarse con el anticuerpo, que simplemente "evitaría la infección celular". Esta técnica abre las puertas a nuevas investigaciones centradas en la molécula DC-SIGN, utilizada por varios agentes infecciosos como vía de acceso celular. El anticuerpo empleado para la Leishmania bloquea también la entrada de la bacteria de la tuberculosis, y de los virus del Sida y Ebola, aunque el primero tiene otros mecanismos de introducción en la célula. "Hasta ahora hemos probado el compuesto en experimentos in vitro y en células humanas", indica Corbí, quien añade que "falta evaluarlo en animales y humanos a través de ensayos clínicos". Otro desafío es humanizar el anticuerpo, adaptando su estructura molecular a la de nuestras células, de forma que "sea más resistente". El de los ratones "apenas permanece en el organismo y es muchas veces atacado por el sistema inmune". Más información: |