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Un proyecto analiza los efectos de la contaminación en corredores

¿El beneficio de correr compensa el riesgo de exponerse a contaminantes en ciudades? Un experimento con 22 corredores voluntarios  intenta responder a esa pregunta. Liderado por el IDAEA-CSIC, Expo-Cov se realiza en Barcelona, Puertollano y Ciudad Real.

 

Uno de los corredores voluntarios se dispone a salir, en el experimento realizado los pasados días de julio, en Barcelona. Generalmente se acepta generalmente que correr es saludable. Pero ¿correr en una ciudad contaminada? ¿Es saludable hacer footing entre coches y humos? Quizás si los coches no son demasiados, sigue siendo saludable. Pero si hay muchos coches y mucho humo, el sentido común nos inclina a pensar lo contrario.

“Normalmente los médicos dicen que los efectos beneficiosos de correr sobrepasan los efectos negativos de la contaminación, pero lo cierto es que no hay ningún estudio que haya intentado medir los efectos nocivos de la contaminación urbana en los que practican este deporte”, dice Joan Grimalt, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del AGua (IDAEA) del CSIC. Para obtener datos en ese sentido, el equipo dirigido por Grimalt ha iniciado el  proyecto Expo-Cov , que cuenta con financiación del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El planteamiento es, en esencia, simple. Un grupo de 22 voluntarios corren durante una hora en una zona contaminada (ciudad) y, al cabo de tres días,  en una zona limpia (campo). Se miden los niveles de exposición a contaminantes en aire, aire exhalado y orina de los deportistas y diferentes marcadores biológicos en sangre para averiguar si la contaminación supone una diferencia sustancial y en qué sentido.

Una corredora, en el Parc de l'Escorxador, en la ciudad de Barcelona.

Mientras corren, los voluntarios llevan una mochila a la espalda con instrumental: una bomba de aire para medir los contaminantes orgánicos volátiles y otra para el carbón negro que están respirando. Los deportistas también van provistos de un GPS y de un pulsímetro para registrar su esfuerzo físico. También se controla el número y la masa total de partículas que están en suspensión en el aire y se recogen partículas para su análisis.

“Entre los voluntarios tenemos corredores expertos y gente que corre ocasionalmente, hombres y mujeres de todo tipo de profesiones y de un margen entre 25 y 65 años”, apunta Joan Grimalt. “La única condición es que deben ser no fumadores”. La diversidad de voluntarios no es baladí, habida cuenta de que se trata de garantizar que la muestra no esté sesgada.

Los recorridos se están realizando en Barcelona y posteriormente se realizarán en Puertollano y Ciudad Real. El objetivo es realizar el experimento dos veces en verano y dos en invierno, en cada una de las poblaciones y cada vez con los dos recorridos, uno en zona contaminada y otro en zona limpia.

Carreras programadas

A mediados de este mes de julio se han realizado los recorridos en el centro urbano barcelonés, en el Parc del Escorxador, y en la Carretera de les Aigües, en el Parque de Collserola. El próximo septiembre repetirá el experimento en los mismos lugares. Y, ya en invierno, de nuevo en Barcelona, a finales de enero y finales de marzo. En el mes de abril el experimento se realizará en Puerto llano y Ciudad Real, la primera localidad ha sido escogida porque tiene una refinería y ofrece otras condiciones de contaminación diferentes

El experimento requiere una logística considerable, por lo que están buscando patrocinadores

El experimento requiere una logística considerable, apunta Joan Grimalt, por lo que están buscando patrocinadores que les apoyen para financiarlo en parte. “Hay que movilizar durante varios días personal sanitario de apoyo para la extracción de sangre y su tratamiento. También se necesita un espacio para la donación de orina. Ello requiere el alquiler de una caravana. Por otro lado, el número de análisis necesario para estudiar los posibles efectos de la contaminación en la salud de los corredores es alto y tiene un coste elevado.”

El equipo científico y médico, esperando a los corredores.Las jornadas de los experimentos se prolongan desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche,  comenta Joan Grimalt. “Los viandantes  y los conductores de vehículos quedan muy sorprendidos. A menudo vienen a preguntar lo que hacemos. También nos preguntan acerca de todo tipo de instalaciones que hay en las cercanías. A veces, otros corredores externos al estudio se acercan para pedir agua o refrescos. Muchos nos felicitan y dicen que ya era hora de que se hiciese un estudio como éste. Otros nos preguntan cuáles son los mejores sitios para correr y hasta hemos tenido algunos transeúntes que se han ofrecido como voluntarios espontáneos durante las pruebas. Nuestros vehículos utilizados para el seguimiento de las pruebas no pasan desapercibidos.”

Los resultados de este estudio servirán para saber un poco más sobre los efectos de la contaminación sobre la salud de las personas.

 

 

¿El beneficio de correr compensa el riesgo de exponerse a contaminantes en ciudades? Un experimento con 22 corredores voluntarios intenta responder a esa pregunta. Liderado por el IDAEA-CSIC, Expo-Cov se realiza en Barcelona, Puertollano y Ciudad Real.