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Consejo Superior de Investigaciones Científicas

El estudio analiza las aguas de cinco depuradoras de Cataluña

El Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales «Josep Pascual Vila» (CSIC) y la Junta de Sanejament de la Generalitat de Catalunya, desarrollan un nuevo biosensor para detectar fenoles, contaminantes organicos persistentes que provienen fundamentalmente de la industria química. El estudio sobre el biosensor acaba de ser publicado en la revista Environtmental Science and Technology (1/11/99).

3 de noviembre de 1999. El trabajo, realizado por los departamentos de Química Ambiental y de Química Orgánica Biológica del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales «Josep Pascual Vila» (CSIC) y por la Junta de Sanejament del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña , ha servido parar probar la eficacia de un nuevo biosensor en la detección y cuantificación de fenoles, contaminantes persistentes que provienen fundamentalmente de la industria química.

Las plantas depuradoras estudiadas son de Manresa, Ripoll, Igualada, Abrera i Montornés. Las dos primeras reciben agua de origen urbano. En las otras tres, entre un 60% y un 70% del agua es de origen industrial. En este estudio se ha analizado durante tres meses tanto las aguas que entran en la depuradora como las que salen, ya tratadas, con un nuevo biosensor desarrollado por un equipo dirigido por el Dr. Damià Barceló, del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona «Josep Pascual Vila» del CSIC. Los resultados obtenidos con el biosensor han sido contrastados con los métodos tradicionales de análisis.

Habitualmente se analiza el contenido en fenoles con el sistema estandarizado por la Unión Europea, técnicamente llamado 4-AAP por el compuesto en el que se basa (4-Aminoantipirina). Este sistema todavía es poco preciso, ya que sólo detecta compuestos que contienen más de 50 microgramos de fenoles. Además, no detecta sólo los fenoles, así que es imposible no solo determinar el contenido exacto sino saber de que tipo de fenoles se trata.

El nuevo biosensor se basa en anticuerpos del 4-nitrofenol, y detecta específicamente este contaminante además de otros cinco similares, los más habituales en la industria desde que se prohibieron los clorofenoles.

El biosensor permite diferenciar el origen de las aguas residuales (si son urbanas o industriales), así como decidir rápidamente si los efluentes de las depuradoras se pueden verter sin peligro al río, o necesitan un nuevo tratamiento. En este sentido, cabe destacar que el nuevo biosensor permite obtener resultados en una hora mientras que con el sistema tradicional se necesita varias horas. El biosensor también se podría aplicar para el control de fenoles en la red de agua potable, ya que tiene un nivel de sensibilidad muy alto (puede detectar hasta a 0,1 microgramos de fenoles, y el máximo permitido actual son 0,5 microgramos en el agua potable).

Según los resultados de las muestras, el agua más limpia es la de Ripoll y la de Manresa. La de Igualada, que recibe una parte importante de aguas de origen industrial, es la que tiene un contenido más alto de fenoles, aunque este varia en función de la época.

El interés en determinar el contenido exacto de fenoles que se vierten a las aguas de los ríos se explica por los efectos negativos que pueden ejercer sobre los organismos acuáticos. Este estudio acaba de ser publicado en la revista Environtmental Science and Technology.

Más información: Dr. Damià Barceló, Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales «Josep Pascual Vila» (CSIC) Tel. 93 400 61 00