Breve historia de la Delegación del CSIC en Cataluña

La Delegación del CSIC en Cataluña tiene una trayectoria de más de 60 años al servicio de la investigación. Su creación, el año 1942, establecía una representación en Barcelona del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -que se había creado tres años antes, acabada la Guerra Civil española-. Así pues, el orígen marcó el papel inicial del CSIC en Barcelona -y en Cataluña. Pero, a la inversa, el contexto local también condicionó la propia evolución de la institución en el transcurso de los años.

Ciencia, ciudad y franquismo La construcción del edificio de la Delegación estableció un espacio científico y de cultura en el centro de la ciudad.

Al referirse al CSIC a menudo se le ha visto como un órgano más del aparato ideológico del franquismo. De hecho, se puede decir que así fue concebido en la letra y plasmado en algunas acciones. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas se creó el año 1939, una vez instaurado el régimen franquista, como sustituto de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y de la Fundación Nacional para Investigaciones Científicas y Ensayos de Reformas. Significaba, por tanto, la puesta en marcha de un sistema de investigación que se alejaba del espíritu libre que inspiraba las dos instituciones anteriores (http://www.csic.es/historia.do) y, también, la entrada a una etapa muy a menudo vista como oscura y poco productiva para la actividad científica de nuestro país. Pero la perspectiva histórica y, sobretodo, el estudio detallado de la documentación conservada, permiten afirmar que la dinámica generada en el sí de la Institución desbordó su propia norma. Desde otra perspectiva, el despliegue del CSIC en ese momento también significó la aparición de un tejido científico en la ciudad que permitió situar la investigación científica más allá de la Universidad y como única vocación de la institución.

El edificio de la DelegaciónLas obras del edificio de la Delegación del CSIC en Cataluña se realizaron entre 1952 y 1954

En un primer momento, la Delegación tuvo sede en diversos locales de la ciudad, concretamente en diferentes pisos situados en el Portal del Ángel y en la antigua Via Laietana. Pero, las crecientes necesidades de gestión unidas al aumento permanente de Centros hicieron que se plantease la construcción de un edificio central como sede de la Delegación y de otros institutos. Entre diferentes propuestas, finalmente se escogió el "proyecto de la calle del Carme" por su situación céntrica, próxima a la Biblioteca de Catalunya, y por ser respetuoso con el entorno urbanístico. Las obras se llevaron a término entre diciembre de 1952 y diciembre de 1954 bajo la dirección de dos arquitectos barceloneses, entonces responsables de la conservación del barrio antiguo de la ciudad: Adolf Florensa y Joaquim Vilaseca. Se trasladaron a la nueva sede las oficinas de la Delegación de Barcelona así como varios Institutos y Secciones del ámbito de las Humanidades.

Las obras del edificio de la Delegación del CSIC en Cataluña se realizaron entre 1952 y 1954

Posteriormente, a principios de los años 60, el edificio se amplió hasta la calle Hospital y quedó tal como es conocido en la actualidad. Desde la conclusión definitiva de toda la edificación, esta Delegación, de manera discreta y silenciosa, no sin conflictos internos y con épocas más brillantes que otras, ha llevado a cabo una actividad destacada en su servicio a la ciencia, a la cultura y, por tanto, a la sociedad catalana y española. A pesar de todo, las cosas no siempre han sido fáciles y durante mucho tiempo, la Delegación también sufrió los rigores de un sistema que no le permitió proyectarse como buena parte de sus responsables hubieran deseado.

La construcción de un puente que comunicase con las dependencias de la biblioteca de Cataluña fue un deseo de la Delegación del CSICCreación de los centros de investigación

De las secciones iniciales del CSIC en Cataluña no reconoceríamos más que las trazas en algunos Centros e Institutos vigentes. Solamente en contadas ocasiones podemos explicar el origen y evolución de un instituto de investigación trazando un recorrido lineal. Al contrario, las desapariciones, las transformaciones, las escisiones y las reordenaciones determinan la vida de los institutos.

La presencia del CSIC en Cataluña fue debida inicialmente a los profesores Ferran Valls y Taberner y Sebastià Cirac, que impulsaron las primeras Secciones de Humanidades del CSIC de Barcelona. A partir de este momento, y una vez constituida la Delegación el año 1942, el CSIC integró diversos grupos de investigación ya existentes, como es el caso del Seminario Matemático, que quedó adscrito al Instituto "Jorge Juan". También creó nuevas unidades de investigación, como la Sección de Química Orgánica del Instituto "Diego Barba", la Sección de Petrografía en el Instituto "José de Acosta" de Ciencias Naturales o la Sección de Arqueología del Instituto "Diego Velazquez" en el Museo Arqueológico de Barcelona.

La Delegación de Barcelona se consolidó como resultado de este crecimiento. El año 1963 el CSIC tenía en Cataluña 76 Secciones, correspondientes a 47 Institutos que dependían de los siete Patronatos que configuraban en esa época el Consejo. El año 1968, aquellas primeras secciones de Filología, de Cirac, y de publicaciones de fuentes históricas, de Valls y Taberner, se agruparon en la Institución "Milà i Fontanals" que hoy conocemos.

 

El edificio de la sede central del IIP en la Barceloneta se inauguró el año 1963.

Algunos institutos nacieron inmersos en el contexto universitario. Así, el Instituto de Ciencias del Mar, que actualmente forma parte del Centro Mediterráneo de Investigaciones Marinas y Ambientales, tiene su origen en el Instituto de Investigaciones Pesqueras (IIP), que se gestó en la sección de Biología Marina del Instituto de Biología Aplicada de la Universidad de Barcelona (UB). El IIP como tal se creó en 1951, y tuvo su sede central en Barcelona. Al pasar a la democracia, la sede de Barcelona igual que el resto de laboratorios del IIP (Blanes, Castelló, Vigo, Cádiz, etc.) adquirieron independencia y estatus de instituto. Por otro lado, el Instituto de Ciencias de la Tierra “Jaume Almera” (ICTJA) también nació inmerso en el tejido universitario. Se creó en 1965 y durante bastante tiempo las cátedras universitarias de la facultad de ciencias geológicas de la Universidad de Barcelona (UB) se correspondieron con los departamentos del instituto. Alrededor de 1980, el ICTJA construyó un edificio propio –el actual- conservando las relaciones con la UB, que le cedía los terrenos.

Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera.

Más adelante, la creación del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB), puede atribuirse, aunque no directamente, al IIP; puesto que estableció un laboratorio en esa localidad y también sembró la cultura científica y marina. El CEAB se fundó el 1985 y hoy destaca por sus trabajos en el medio marino pero, curiosamente, su concepción no fue la exclusiva dedicación al medio marino. De hecho, se creó como un centro de excelencia de carácter interdisciplinario, tal y como habían sugerido los profesores Oró y Mayor Zaragoza. Posteriormente, de él surgieron otros centros del CSIC como el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial o el Instituto del Ciencias de Espacio.

También cabe destacar que la fructífera y perenne relación de algunas secciones del CSIC con el Instituto Botánico, creado en el año 1934, propició que, en el año 1998, este instituto pasara a ser un centro mixto del Ayuntamiento de Barcelona y el CSIC.

En la actualidad, el CSIC en Cataluña cuenta con veinte Centros e Institutos que realizan investigación en seis áreas científico-tècnicas. Los procesos de transformación de los institutos continuan, incluso ahora más que nunca. Un ejemplo actual los tenemos con el Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona que el año 2008 se ha escindido en dos institutos nuevos: el Instituto de Química Avanzada de Cataluña y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua; éste último creado juntamente con investigadores del Instituto de Ciencias de la Tierra "Jaume Almera" y del Instituto de Biología Molecular de Barcelona.

Si una cosa se ha mantenido a lo largo de todos estos años es el interés y la dedicación por desarrollar investigación de excelencia, tanto por parte del personal investigador como de los responsables de la gestión y la dirección.

Este texto es una adaptación de las publicaciones:

Calvo, L. El Consell Superior d'Investigacions Científiques a Catalunya: seixanta anys al servei de la Ciència (1942-2002).

Delegació del CSIC a Catalunya. Barcelona. 2002 Josa, J. "Medio siglo del CSIC en Cataluña". Arbor. 149 (588): 49-62.Madrid. 1994

También se ha consultado:

Guerra, A. y Prego, R. El Instituto de Investigaciones Pesqueras. Tres décadas de historia de la investigación marina española. Estudios sobre la ciencia. CSIC. Madrid. 2003

 

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