CSIC

Consejo Superior de Investigaciones Científicas

En el marco del proyecto europeo 'Aquaterra'

El CSIC vigilará la calidad de las aguas del Ebro durante los próximos cinco años

  • El proyecto facilitará que los responsables de la gestión del agua conozcan todos los datos científicos
  • Se analizarán contaminantes señalados por las directivas europeas y otros emergentes todavía no regulados

Barcelona, 21 de diciembre de 2004. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) participan en el proyecto europeo Aquaterra, que tiene por objetivo evaluar la calidad de las aguas de cinco ríos europeos: el Brevilles, el Ebro, el Meuse, el Elba y el Danubio. El grupo del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona (CSIC) que participa en Aquaterra es responsable de la vigilancia del Ebro y de evaluar el impacto de la contaminación industrial, agrícola y urbana en el río.

Los investigadores analizarán a lo largo de cinco años las aguas superficiales y subterráneas, los sedimentos, peces y muestras del fondo del río. Las muestras se recogerán en 18 puntos del río que corresponden a las 18 estaciones que tiene la Confederación Hidrográfica del Ebro [ver lista al final de esta nota]. También se tomarán muestras de aguas subterráneas y de suelo en 15 pozos de Navarra, Zaragoza, La Rioja y Lleida.

Además, se estudiará con especial detalle los 3 puntos que tienen más riesgo: Monzón, Flix y el Delta. En estas zonas se harán medidas más detalladas de todos el parámetros analíticos, especialmente la contaminación industrial en Flix y Monzón y la contaminación agrícola en el Delta. El equipo del CSIC cuenta en este proyecto con la colaboración de la Agencia Catalana del Agua y de Aguas de Barcelona.

Control de fármacos

Las sustancias que serán analizadas son los contaminantes prioritarios que determinan las Directivas europeas 76/464 y 2000/60, así como metales (mercurio y metilmercurio, cadmio, plomo, cromo, níquel, arsénico, selenio, cobre y zinc).

Igualmente se analizarán contaminantes emergentes que todavía no están regulados por la ley pero que suponen un problema sanitario y ambiental que aun no está suficientemente investigado. Son los analgésicos (ibuprofeno, 2-hydroxy-ibuprofeno, diclofenaco, indometacina, ketoprofeno, naproxeno, fenazona), antiepilépticos (carbamazepina), antidepresivos (diazepam), betabloqueantes (atenolol, bisoprolol, metoprolol, propranolol, sotalol), reguladores del colesterol (bezafibrato, ácido clofíbrico, gemfibrozilo), antisépticos (triclosán) y aditivos de gasolina (MTBE y compuestos similares).

El problema con los fármacos, explica Damià Barceló, profesor de investigación del CSIC del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales y coordinador del trabajo español en Aquaterra, "es que son los contaminantes emergentes más importantes y no se conoce bien aún el riesgo ambiental que suponen". La preocupación en Europa por el tema es creciente. En los últimos años están apareciendo artículos que indican los posibles riesgos ambientales de los antibióticos sobre plantas acuáticas. En el caso del antiepiléptico carbamazepina, que se extrae muy mal del agua en las plantas depuradoras, se ha visto que supone un riesgo para los crustáceos. También hay indicios que el propanolol, un betabloqueante, produce efectos negativos en el crecimiento del pez Medaka, una variedad asiática de agua dulce.

Anticiparse a los problemas futuros del agua

En el proyecto Aquaterra participan 45 instituciones de 12 países europeos y de Rumania, Suiza y Serbia. El presupuesto global del proyecto se de 13 millones de euros, de los cuales unos 650.000 euros están destinados al trabajo español en el río Ebro.

El objetivo es establecer las bases para una gestión correcta de l'agua, del suelo y las zonas de captación. Para ello se desarrollarán modelos numéricos que permitan modelizar el funcionamiento del ciclo del agua y la interacción entre las aguas subterráneas, el suelo, los sedimentos y el caudal del río.

Se estudiarán los diferentes aspectos implicados en el ciclo del agua, como de qué forma se filtran y transportan los contaminantes, el impacto del cambio climático en el ciclo del agua y nuevas técnicas para detectar contaminantes emergentes. Una parte fundamental del proyecto es hacer llegar estos conocimientos científicos a los responsables de la gestión del agua y a los políticos, y obtener un modelo de gestión que permita anticiparse a los problemas futuros del agua.

 

Estaciones de la Confederación Hidrográfica del Ebro donde se tomaran las muestras
Miranda de Ebro (Burgos), Audinaka (Álava), Villodas (Álava), Haro (La Rioja), Najera (La Rioja), Logroño (La Rioja), Estella (Navarra), Alsasua-Urdiaín (Navarra), Puente la Reina (Navarra), Grisen (Zaragoza), Zaragoza ciudad-Fuente de la Junquera (Zaragoza), Caldearenas (Huesca), San Mateo de Gállego (Zaragoza), Presa de Pina (Zaragoza), Alcolea de Cinca (Huesca), Torres de Segre (Lleida), Flix (Tarragona), Tortosa-Campredó (Tarragona), Amposta (Tarragona).

 

Más información, Gabinete de Prensa del CSIC: Barcelona: 934 42 65 76 - Madrid: 915 85 52 30 31

 


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